LA CASA MUSEO ANTONIO PADRÓN INCORPORA A SU COLECCIÓN ‘LA TIENDA’, UNA DE LAS OBRAS FUNDAMENTALES DE LA PRODUCCIÓN PICTÓRICA DEL PINTOR GALDENSE

18 nov 2010

La Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria, a través del Servicio de Museos, ha adquirido el cuadro ‘La tienda’ del pintor galdense Antonio Padrón. Dicha obra entrará a formar parte de la exposición permanente del museo que lleva su nombre en la ciudad de Gáldar, localidad natal del pintor y sede del centro museístico que hace un repaso a la trayectoria artística y vital del creador grancanario. Esta pieza, realizada en 1966 por Antonio Padrón, es de las más representativas del que fue llamado el pintor del campo canario, y es probablemente una de las obras que mejor sintetiza y evidencia su interés por este universo que, según destaca el director del centro, César Ubierna, “es uno de los temas recurrentes de la producción artística del pintor galdense”.

“Con una brillante coloración en ricos contrastes de amarillos, rojos, grises, azules y negros”, explica Ubierna, este cuadro “representa un singular interior de tienda o ‘bodegón-mostrador’ que cruza y fusiona tipologías genéricas distintas, según la práctica del costumbrismo expresionista de Padrón durante la década de 1960. Totémica, simbólica y curiosamente suspendida, el pos-expresionista galdense retrata a dos tenderas que venden frutas y quesos, con anatomía y rostros geometrizados a su estilo pos-cubista. Los pañuelos que llevan ceñidos oponen el negro al azul, y los ojos de las tenderas son en blanco. A un extremo del imaginario mostrador se alza un racimo de plátanos, y luego una mano de plátanos en horizontal, junto a dos papayas, (una cortada según el canon), fresas dispersas y un queso partido. Detrás, en un segundo plano no articulado, se eleva una pila de cinco escudillas”.

Esta obra ha formado parte de un buen número de exposiciones, individuales y colectivas como en la Regenta en 1973, destacando principalmente en la gran Exposición Antológica realizada en el Museo Canario y organizada por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en 1970.

El acto de presentación de esta nueva pieza de la colección pictórica del Cabildo de Gran Canaria tendrá lugar en el Museo Antonio Padrón de Gáldar a las 20,30 y será presentado por Antonio González Rodríguez, profesor titular de Teoría de las Artes de la Universidad Complutense de Madrid y contará con la presencia de la Consejera de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural de la institución insular, Luz Caballero.

Antonio Padrón Rodríguez nació, vivió y murió en Gáldar.  Pintor, escultor, ceramista, compositor,... su existencia transcurrió en una íntima simbiosis con su tierra y con su gente. La tierra y la gente de su alrededor no fueron sólo la tierra y la gente que él llevó a sus cuadros y las que dieron razón de ser a su arte: constituyeron también el mundo al que el artista estaba unido vitalmente. Su aspiración a un arte genuino, alejado de toda influencia, y su carácter solitario, dan a su obra una singularidad especial dentro de la plástica canaria de S XX.

En términos generales, la pintura de Antonio Padrón puede situarse dentro del ancho margen que abarca el movimiento expresionista. Se definía como “expresionista sin desgarraduras“ para no adscribirse a ninguno de los tres grandes bloques característicos en que suele dividirse este movimiento: realismo social, fauvismo y expresionismo psicológico. La obra de Padrón participa de algunas o de todas estas características pero sólo en aisladas ocasiones puede afirmarse su definitiva adscripción a uno de ellos. Al expresionismo lo vincula permanentemente su gusto por lo popular, la reelaboración que él hace en sus cuadros de las costumbres, los mitos y el folclore insular. Por otra parte, la revalorización de los elementos del primitivo arte autóctono propugnada por los pintores y escultores de la Escuela Lujan Pérez (Felo Monzón, Jesús Arencibia, Jorge Oramas, Plácido Fleitas...), le descubrieron el sorprendente universo pictórico que ofrecía la isla. Nació así una pintura indigenísta insular cuyas características distintivas residían, según Padrón, en los “propios ocres y rojos, en los tonos cálidos“ que tenía la tierra canaria, ”situada alrededor del volcán”.

En este sentido, ‘La tienda’ es un magnífico ejemplo del universo creativo de Padrón ya que contiene todos los grandes rasgos de su pintura, considerándose como una de las obras cumbres de su trabajo como pintor.

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